viernes, 26 de octubre de 2012

Ojos de niño

   


    A veces me quedo observándole mientras come. Eso lo hace estupendamente, así que es un verdadero placer, sobretodo si hay tomate frito y se mancha media cara. De pronto parece reparar en mi presencia y vuelve a mirar el plato. Mientras le limpio la barbilla se anima a dejar su tarea unos segundos.

     - "Mamá ¿qué es la paz?"
    - "¿La paaaaaaz? Esto..." (¡Vaya con la preguntita! Me hubiera encantado responder: lo que siento cuando te quedas dormido después de tu sesión de hiperactividad nocturna, cariño...) "Te lo han explicado en el cole, ¿verdad?".
    Me mira sin pestañear esperando una respuesta pero a mi me interesa mucho más qué es lo que ha entendido esa cabecita.
    - "A ver, pues dime tú qué es la paz"
    Continúa comiendo un rato pensando en la respuesta (como buen hombre habla poco y conciso)
    - "Mamá la paz es no darse pellizcos los niños".

    Inmejorable resumen.


Según tengo entendido Pablo Picasso creó esta litografía en 1949 para el Congreso de la Paz celebrado en París ese mismo año.
Desde entoces se asocia a este animal como símbolo de la paz.
   

martes, 23 de octubre de 2012

Por la mirilla: observaciones de la consulta

     Rotación en consulta de dermatología. Media mañana. Antonio: apuesto y educado caballero de mediana edad entra algo avergonzado al descubrir dos doctoras sonrientes. Afección genital de más que probable etiología infecciosa. Cuatro guantes al canto y paciente tumbado en la camilla con sus partes más preciadas al descubierto. Con sus manos se manipula toda la zona afectada: "Miren cómo se me ha puesto esto, y por aquí también me duele, y esto me pica..." Tomamos una muestrecita por allí y por aquí...y listo. Guantes fuera y a escribir, una la historia y la otra las peticiones. El caballero aliviado por haber pasado ya el mal trago se sienta hasta que terminamos. "Se va usted a tomar esto Antonio y ha ponerse esta pomada dos veces al día". "Muchas gracias, muy amables" Decía al levantarse mientras alargaba su mano esperando un apretón (la misma mano que había paseado por su aparato y sus correspondientes escondites alegremente sólo unos minutos antes). La mano se la dimos las dos (¡qué duda cabe!) ahora apretón, lo que se dice apretón... Acto seguido mi ojo avizor perseguía inevitablemente los movimientos del pobre paciente: mano al pomo de la puerta, mano al botón del ascensor, mano a las llaves del coche,... ¡En unos minutos había restos de sus fluidos por todo el hospital! ¡Hasta en mi mano derecha!
    Esto pasa a diario en un hospital y sólo nos percatamos de una mínima parte. A saber...
    

    Secretos confesables:
    Aquel día me lavé las manos (¿alguien lo había dudado?) y limpié el pomo de la puerta con alcohol.
    A veces me muero por limpiar también los botones del ascensor, pero me reprimo, siempre hay mucha gente.
    Se me caen dos lagrimones cuando veo a niños en el hospital a los que les gusta llamar al ascensor y después se meten las manitas en la boquita ante la pasiva mirada de sus papás.     
   

domingo, 14 de octubre de 2012

Cumpleaños




    Un año hace hoy que me atreví a compartir este trocito de mi cabeza.
    No sé cuánto tiempo más continuará esta experiencia ni a dónde llegaré pero sé que el viaje me está resultando muy placentero. Es un honor ser leída por vosotros, y si alguna vez sale alguna lágrima, no importa, nos hace falta mucho mar.

    Gracias.


Foto de un lugar mágico en la costa norte de España

lunes, 8 de octubre de 2012

Paraíso




    Mi cuerpo viaja a él cuando puede.
    Mi mente se planta allí cuando quiere.
    Y escucha las olas, y siente el viento en mi cuerpo, y respira la sal.
    Y me deslumbra la luz de sus mañanas. Y me emociona el rojo de sus tardes.
    Y vuelvo a la vida real aletargada y plena.

¡Uhnm! Creo que ya me estoy escapando otra vez... ¿quién se viene?


Foto sin filtros ni modificaciones del escenario protagonista.

viernes, 5 de octubre de 2012

¿Educación moderna o doma clásica?

    Lo he vuelto a hacer. Sí, no es la primera vez. Y es que a pesar de leer cienesycienes de libros de educación y comentar el caso del pequeño salvaje con todo el que me pueda dar un consejo, siempre hay un momento del día en que me quedo sin recursos y no encuentro forma humana de poner freno a esa cascada de agitación psicomotriz.
    Hoy saltaba en la silla durante la comida, ponía los pies en la mesa, daba patadas a la pared, corría de un extremo a otro de la cocina con la comida en la boca,... así que, después de tirar a la basura sin éxito su juguete estrella del momento, apagar la televisión, amenazarle con treintamil cosas y respirar contando hasta diez intentando no zarandearle, me he levantado y he ido a por el cinturón de su padre. No sé si es antipedagógico pero se ha comido todo en cinco minutos sin moverse de su sitio, todo un éxito. Si llega a venir algún vecino y ve que tengo a un niño de tres años atado a una silla con un cinturón de cuero quizás me hubieran denunciado por maltrato o secuestro, pero como se suele decir: "a grandes males grandes remedios".



martes, 2 de octubre de 2012

Silencio por amor

   


    Pasillos llenos de gente, ascensores pintados, chicles en las paredes, humo en las escaleras amarilleando el cartel que prohíbe fumar, niños corriendo, televisores retransmitiendo un partido de fútbol... gritos, olores, risas, calores...: ¿un centro comercial? ¿una feria? No.
    Un hospital.
   
    A pocos metros alguien lucha por paliar un dolor, respirar, vivir o descansar...
    ...en silencio.