martes, 29 de octubre de 2013

Cuestión de género






En mi próxima vida lo tengo claro.
Me tomaré las cosas con más calma. Por las mañanas me levantaré feliz, sin preocuparme del quécomemoshoy.
Me vestiré sin combinar colores. No me fijaré en las distintas tonalidades.
No haré jamás dos cosas a la vez.
Cabrá toda mi ropa en un armario; es más, en una maleta.
Me ducharé en cinco minutos, me arreglaré en cinco minutos y me iré a dormir en otros cinco.
No miraré tanto el reloj.
Orinaré cuando me plazca, en cualquier esquina. Y me rascaré mis genitales donde me toque.
Dormiré siesta en casa ajena.
Hablaré menos. No contaré mis problemas a cualquiera.
No me dejaré llevar por los estrógenos y haré más caso a los andrógenos.
Aprenderé a poner la mente en blanco y no pensar en absolutamente nada...
En mi proxima vida me estoy pensando nacer hombre.

A Ellos.
A nuestros inevitables compañeros de planeta.
A ellos va dedicado este pequeño homenaje y mi más sincera admiración.

martes, 15 de octubre de 2013

Treinta días y setecientas noches





      En las últimas semanas hubiese dado mi reino mil veces por este momento: por fin consigo parame de nuevo ante vosotros y ante mí.
    Compruebo que cada vez sois más y eso me hace sentir muy pequeña.
    No alcanzo a entender por qué, pero lo cierto es que después de estos dos años que se cumplen hoy, yo sigo aquí y vosotros también.
    Por algo será.
    Muchas gracias por vuestra compañía.

sábado, 17 de agosto de 2013

Miss Colgajos



    La asociación de madres traumatizadas por la permanencia de carnes colgonas advierte que: el número de botes de crema antiestrías utilizados durante el embarazo con la finalidad de aumentar la elasticidad de la piel es directamente proporcional al número de botes de crema reafirmante que necesitarán después.

    Avisadas quedáis.

sábado, 27 de julio de 2013

Pies suaves



    Y es que tener los pies suaves es un estado del alma.
    Que ¿cómo lo hago?
    Tengo un secreto: 
    Cuando se apaga el día y el pequeño salvaje morfea, se esfuma mi energía y me derrito en el sofá. Entonces emerge él. Recoge la casa, apaga las luces, cierra la puerta con llave, me lleva a la cama... se pone una almendra de crema en las manos y me la extiende en los pies. Después se acuesta a mi vera y me abraza dándome las buenas noches. 
    Tengo los pies suaves. 
    Y el alma feliz. 

Al guapo que vive conmigo. 
Gracias. 

lunes, 15 de julio de 2013

Banda sonora

 



El silencio...
El silbido del viento, el murmullo del mar.
La lluvia de una noche de invierno que deja desierta la calle.
El silencio otra vez.
Las risas del pequeño salvaje, el pasar de las hojas de un libro, la tele del vecino.
Silencio.
Una canción que se repite en mi cabeza, una vieja poesía que me eriza la piel.
Y mi amado silencio de nuevo.


                                                                                                                                                              Foto de Toni Frissel 1947

martes, 11 de junio de 2013

Sin darnos cuenta




    Sin darnos cuenta... la lucha ha comenzado.

    Mientras los más desafortunados lloran la miseria de los suyos ante la desidia de los responsables.
    Mientras los que por no perder su empleo pierden día a día su dignidad. 
    Mientras los listos están dejando de ser listos y los tontos están dejando de ser tontos.

    El poder se ha topado de frente con los derechos humanos y sin darnos cuenta... la lucha ha comenzado.
    Lucha que una mal llamada justicia ya no es capaz de arbitrar.


    Dejo a mi bendita en la cuna y arropo al pequeño salvaje. Intentaré pensar cosas bonitas. Intentaré soñar que siempre seré así de feliz. Siempre madre, mujer, médico... pero ante todo siempre persona, un ser humano con todo lo que eso conlleva. Intentaré recordar siempre que nunca debemos perder esos privilegios, aunque, sin darnos cuenta, tengamos que luchar para conservarlos. 

A todos los santos inocentes del siglo XXI

jueves, 25 de abril de 2013

Abrázame fuerte que tengo miedo




Miedo a que un día no estés
Miedo a no estar yo
 
A no poder hablar
A no escuchar tu voz
 
Miedo a no ver tus ojos
Miedo a cerrar los míos
 
A sentirme vacía
A morirme de frío

miércoles, 10 de abril de 2013

Yo sobreviví a un postparto

   



Y parirás con dolor...
     He llegado a la reciente conclusión (en mis propias carnes) de que al artista que escribió este fragmento del Antiguo Testamento se le olvidó terminar el párrafo, que siendo realistas debería continuar tal que así:
...Y después de parir te seguirá doliendo el útero cada vez que tu hijo mame
Y se te agrietarán los pechos
Y se desgarrarán tus bajos
Y te dolerán los remiendos
Y permanecerás meses sin dormir
Y tu cuerpo quedará deformado
Y no tendrás con qué vestirte
Y te obligarán a llevar faja para oprimir tu vientre
Y de la presión te saldrán varices
Y hemorroides
Y se abrirán los puntos
Y no podrás hacer tus necesidades
Y se te caerá el cabello
Y te embriagarás de hormonas que te impedirán razonar
Y te harán llorar a diario 
Y lo aguantarás todo sonriendo, porque estarás siempre rodeada de gente
que comentarán tu estado físico y mental
...

    Ay Dios mío, ¿y todo esto por una manzana?
    Como ya habréis adivinado mi ausencia en las últimas semanas se debe a que he estado muy entretenida dando a luz. Pero todo pasa, y hoy, casi sin creérmelo del todo puedo afirmar con voz temblorosa que hay vida después del parto.

    Desde aquí quiero enviar mucho ánimo a todas las mamás y futuras, porque sólo nosotras guardamos en nuestro interior el secreto de cómo dar vida sin morir en el intento.
...Y cuando llegue la calma y se duerma sobre tu pecho, sentirás el amor más puro que existe
y todo te merecerá la pena.
La foto está tomada del blog Pasito a pasito

viernes, 8 de marzo de 2013

Día de la mujer

   
    Ojalá algún día consigamos que desaparezca esta reivindicación del calendario.
Implicará que por fin hemos alcanzado la cima.
Mientras tanto, feliz viaje a todas...





viernes, 1 de marzo de 2013

Tutto o Muette




    Casi todos conocemos el chiste, y es verdad que a veces no sabe uno qué es mejor. Ayer fue uno de esos días festivos en los que amaneces sin despertador. Como en mi vida me he quedado dormida más de una vez, es difícil que yo abra un ojo, vea claridad tras la ventana y no pegue un brinco para ver la hora. Tardo unos segundos en recordar el día de la semana y relajarme de nuevo. Ayer no me tranquilicé en un buen rato. ¿Por qué? Porque el personaje de la foto, ese globo amarillo de dimensiones considerables y que sonríe a pesar de tener una cuerda atada a sus partes nobles, me miraba fijamente a la vera de mi cama. Ni el guapo que vive conmigo ni yo podemos explicar cómo llegó el señor Bob Esponja ahí, ya que obviamente no estaba en la habitación cuando apagamos la luz la noche antes...Posiblemente el contraste de aire frío y caliente de la calefacción le hizo pasearse por toda la casa. El caso es que si alguién "mueve los hilos", o bien quería matarme de un susto o sacarme una sonrisa de oreja-a-oreja. Por supuesto, a pesar de la taquicardia, consiguió lo segundo.
¡Pasad un buen fin de semana!

domingo, 24 de febrero de 2013

Al cuerpo no se le engaña




    Lo dice siempre mi madre y es de las frases más realistas que conozco. Y debe ser por eso por lo que los embarazos, que someten al cuerpo humano a una sobrecarga excesiva, hacen brillar más que nunca todos nuestros puntos débiles. El mío, pasados los siete meses de gestación y los doce kilos de sobrepeso, ha sido por supuesto mi cadera. Y parece mentira, pero después de tener bien aprendida la lección durante años, una vez más me he creído capaz de hacerlo, de engañar a mi cuerpo y tener un embarazo "normal" llevando a cabo ejercicio físico a diario, el cuidado de un hijo y todas las tareas del hogar que pudiera sin que se enterase mi cadera. Y como siempre, me equivoqué. Así que tarjeta roja y al banquillo.

    Hoy me vuelvo a sentir de porcelana. Frágil y delicada, como esas muñecas que me regalaban de pequeña y no servían más que para decorar un estante. Esas con las que no se puede jugar, sólo contemplarlas tras una vitrina. Esas que parecían estar siempre frías y tristes. Y por más que busco no encuentro mi parte de titanio que me hace sentirme fuerte y todopoderosa, que me ayuda a levantarme y comerme el mundo.

    Ya saldrá, cuando me toque reinventarme de nuevo. O al menos, eso espero...

martes, 12 de febrero de 2013

Puntualidad





    Hoy es de esos días en los que pienso que si hicieran un examen para permitir la maternidad estoy segura de que no lo aprobaría, entre otras muchas cosas, porque con toda probabilidad, habría llegado tarde. Da igual la fecha, las tareas previas, la hora del evento, el lugar... yo siempre llego tarde.
    Acabo de dejar al pequeño salvaje en la academia de inglés y me encuentro totalmente derretida. Sólo pienso en que tengo una hora por delante para recuperar fuerzas para el siguiente combate. Independientemente de las razones que tuviera, mi problema es que confío plenamente en mi capacidades a pesar de haberme demostrado a mi misma mil veces que son escasas. Así que diez minutos antes de salir me creía sobrada de tiempo para darle la merienda, lavarle y vestirle. ¡Ja! Al final salgo quince minutos más tarde y con las tareas en orden inverso. Resultado: zumo en el coche y pitando que es gerundio. El pobre niño se lo ha tomado con la precaución de que no se vierta ni una gota por miedo a mi mirada asesina y  mi vena de Patiño al cuello. Al llegar me bajo del coche con un bombo de siete meses (que parecen nueve), la mochila del niño, mi bolso y una de las dos muletas que me ha encomendado mi querido traumatólogo por aquello de proteger mi preciada cadera del peso del embarazo y así de paso hacerme estos dos meses más divertidos. Al abrir la puerta de atrás el salvaje se queda atascado en esa maravillosa silla de coche con mecanismo de cierre diabólico y con las prisas, no me preguntéis de dónde pero consigo sacar una mano y tirar del brazo de la criatura hasta conseguir arrancarle de las garras del dispositivo de marras.  Le planto en el suelo y me percato de que le falta un zapato que (menosmal) estaba en el suelo del coche. Me meto, me atasco y con toda mis fuerzas salgo con mi trofeo en mano. Sobra explicar lo complicado que es ponerse en cuclillas con el bombo, el bolso, la mochila y la muleta, dejando las manos libres para poner un zapato en un pie que acababa de salir lleno de tierra del hoyo de un arbolito donde los perros hacen buenamente sus necesidades. Le atuso, le beso, y le doy una palmadita para que corra a la clase con la mala suerte de que a los dos metros se tropieza (jocica, dirían en mi tierra) y mochila por un lado, niño por otro y la madre intentado levantarse para ir a socorrerle. Si algo tiene de bueno un salvaje es que por grande que sea la caída difícilmente llegue a ser dramática. Cuando llego, le sacudo la tierra, le atuso de nuevo y le abrocho bien el pantalón (todo ello con los pelos hacia arriba fruto de mi lucha personal en el coche minutos antes) y de repente me mira. Le miro. No puede ser...: "Mamá, pis" "AAAAAAAHG" Menos mal que la directora del centro ha salido a rescatarme (o más bien al niño) y me ha dicho que ella lo llevaba al "toillete". Pos-ala-a-"juir".
    No tengo moraleja. Sólo frustración. Quién sabe si algún día llegaré puntual y peinada a algún sitio... Os lo haré saber.

sábado, 2 de febrero de 2013

Mamá del mundo





Cuando le abrazo, cuando le beso.
Cuando me armo de paciencia para darle de comer.
Cuando le leo un cuento mientras huelo su pelo tras el baño.
Cuando le acaricio para que se relaje.
Cuando le canto su canción preferida.
Cuando le arropo por la noche.
Cuando me aseguro de que no tiene frío.
Cuando compruebo que está bien... y apago la luz.

Se vienen a mi cabeza todos esos niños que no tienen esto.
Y me siento responsable de todos. Me siento un poco madre de todos.

viernes, 25 de enero de 2013

Dos mundos

   


    Robos, asesinatos, secuestros, engaños, palizas y violaciones.   
¿Por qué somos tan diferentes?

    Si yo hubiese creado el universo, el séptimo día habría separado a los hombres en dos mundos.

    En uno de ellos habitarían aquellos que oscurecen nuestra existencia; para que se robaran, se asesinaran, se secuestraran, se engañaran, se pegaran y se violaran entre ellos, a sus anchas.

    Y en el otro, dejaría a todos los demás vivir en paz.

domingo, 20 de enero de 2013

Imaginación

   


    Manuel tenía ochenta y tres años y esperaba sentado al borde de la cama a que el médico de guardia, en ese caso una servidora, hiciera su aparición. Desde que entró por urgencias del hospital hasta su recién llegada a la planta de medicina interna habían pasado casi dos días y se le notaba cansado. Llevaba sangrando un mes vía rectal y no había querido decir nada a su familia para no preocupar a nadie. Cuando llego a la habitación, bien entrada la noche, todos sus hijos escuchaban atentos.
    - "Debe ser usted un hombre muy querido Manuel."
    - "No me puedo quejar, me cuidan muy bien desde que me quedé solo. Pero a veces mis hijas son muy pesadas y no me dejan hacer nada..." Sonreía.
    Después de repasar toda la historia, tratamiento domiciliario y pruebas que se habían realizado le exploro para cerciorarme de que está todo bien.
    - "Le iba a hacer un tacto rectal Manuel, pero ya he leído que se lo han hecho en observación."
    - "Sí, eso nos han dicho." Se adelanta un hijo. "Pero no estábamos presentes porque estábamos todos en la sala de espera"
     - "De acuerdo, pues según ha dejado escrito mi compañero, estaba todo bien. Así que por ahora a descansar y en estos días le seguiremos haciendo pruebas..."
    - "Un momento, un momento" Nos interrumpe Manuel que llevaba un minuto con la boca entreabierta. "¿Qué es lo que dice usted que me han hecho abajo?"
    - "Un tacto rectal"
    - "¿Y eso qué es?"
    - "Pues verá Manuel. Esa prueba consiste en introducirle un dedo por detrás y comprobar si hay sangre o algún bultito..."
    - "Ajá, ya me acuerdo, pero... no doctora, le puedo asegurar que lo que a mí me ha metido el doctor de observación no era un dedo."
    - "Esto..."

    Miré la historia y es cierto que la firmaba un compañero que tiene unas manos enormes pero en ese momento y con toda la familia en silencio y expectante me pareció más acertado no seguir preguntando y correr un tupido velo.

    - "Bueno Manuel, es muy tarde y creo que es mejor que descanse. Ha sido un día muy duro."
    - "Ni que lo diga doctora, ni que lo diga"
  
    Siempre me quedará la duda de lo que pasaba por la cabeza de Manuel aquella noche. Y a partir de hoy, a vosotros también.

martes, 8 de enero de 2013

Dichosa






Dichosa...
por haber dado de bruces contra el barro...
y apagarte despacio en una habitación,
por creer morir... sin conseguirlo,
por pensar que era el final... y equivocarte.
Dichosa por sentir que lo peor de la vida es su fragilidad.

Dichosa...
por tener la suerte de despertar,
...y de que unos abrazos te vuelvan a quemar .
Dichosa por volver a arder.
Y más dichosa por entender que lo mejor de la vida es su plasticidad.