martes, 25 de febrero de 2014

Incertidumbre




    Yo creo que la peor decisión es la que nunca se toma.

lunes, 24 de febrero de 2014

Un gallinero

   



    Eso es lo que me encontré hace unos días en el vestuario de la piscina: un cacareo alrededor de una ducha donde una señorita anónima e indispuesta había levantado la rejilla del desagüe (que no sé qué es peor...) y allí, a escasos dos metros de un inodoro, había depositado sus restos fecales, con orgullo y satisfacción, como diría nuestro monarca, volviendo a tapar el regalo con la esperanza de que el agüita se lo llevara. No fue así. Es más, según una de las gallinas que venía gritando y haciendo aspavientos: "Es una caca hecha y derecha". Discutían qué hacer consolando a la pobre señora de la limpieza. Querían hacer fotos del especimen y llevarlo a la dirección del club como queja. No sé cual fue el destino de la hazaña y desconozco si existió al final reportaje gráfico.
    Así es nuestra Españacañí: unos limpian injustamente los excesos de los listos, otros ponen el grito en el cielo sin ayudar demasiado y el resto observa el caos desde el más atónito de los silencios, pero lo cierto es que el aliviado seguro que se parte de risa mientras observa desde algún paraíso la que se ha liado por su culpa.
    Curioso país.

lunes, 3 de febrero de 2014

Vientres divididos




    Hay decisiones que bajo ningún concepto deberíamos convertir en un debate político. La vida de un ser humano no es moneda de cambio. El derecho de una mujer a recibir una asistencia sanitaria digna tampoco. No es cuestión de votos ni de medallas. No influyen la religión ni los ideales. No tienen lugar pechos desnudos ni crucifijos.
 
    Que nadie se vuelva a rasgar las vestiduras. Por favor.

    Lo único que a mi corta entendedera le importa es saber a partir de qué dichoso momento de nuestro origen empezamos a existir como personas. Punto de partida científico (y a unas malas filosófico) de nuestro indudable derecho a la vida. Ni antes,... ni después.

    Cuando lleguemos a esa conclusión habremos encontrado, al fin, la paz moral que este dichoso tema nos está robando a todos.
 
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